Noticias de la Red: Reflexiones de los Eventos del Día Nacional de la Sanación Racial (NDORH)

Enlaces regionales de la Global Fellows Network (GFN) reflexionan sobre los esfuerzos de sanación racial a nivel global y por qué nuestros esfuerzos colectivos son necesarios para crear comunidades más inclusivas en todo el mundo.

Fellows de África del Sur Participan en Diálogo Global Mientras Tembinkosi Semwayo Comparte Reflexiones sobre Pertenencia, Sanación y Transformación

Como parte de las conversaciones globales continuas de la Global Fellows Network de la Fundación WK Kellogg sobre pertenencia, sanación y transformación, las y los fellows se reunieron para explorar cómo se manifiesta la sanación racial en las comunidades —y cómo las comunidades la están utilizando activamente para impulsar la transformación.

Tembinkosi Semwayo, enlace regional de GFN para África del Sur, ofreció reflexiones que profundizaron el diálogo, particularmente en torno a la conexión entre pertenencia y sanación racial.

Aunque el concepto de sanación racial resonaba con él, Tembinkosi compartió que el vínculo entre pertenencia y sanación no había sido explícito previamente en su pensamiento. A través de discusiones en grupos pequeños, reconoció el poder de crear «espacios de contención» intencionales —entornos donde las personas se sienten vistas, escuchadas y valoradas. Estos espacios, reflexionó, no son simplemente entornos de apoyo; son fundamentales para la sanación. Crear un sentido de pertenencia es a menudo el primer paso hacia una transformación significativa.

A Tembinkosi también le impactó cómo las experiencias de exclusión eran comunes entre las y los fellows de diferentes países y contextos. Las y los participantes compartieron historias de cómo se les hizo sentir que no pertenecían —en espacios laborales, espacios cívicos, comunidades locales e incluso a través de fronteras nacionales. Si bien estas experiencias eran profundamente personales, también eran colectivas. Esta toma de conciencia subrayó tanto la omnipresencia de la exclusión como la importancia de abordarla directamente. Destacó que defender la propia posición y señalar el comportamiento excluyente es un paso necesario para interrumpir los ciclos de marginación.

La conversación también lo reconectó con el principio de Ubuntu —la creencia en nuestra humanidad compartida— que moldeó su crianza. Le inspiró ver cómo este concepto se refleja globalmente en los esfuerzos por crear espacios más inclusivos que honren identidades y perspectivas diversas. A través de las comunidades, las y los líderes están adoptando prácticas que intencionalmente fomentan la pertenencia, el diálogo y el respeto mutuo como caminos hacia la sanación racial.

Estas reflexiones nos recuerdan que la transformación no ocurre en aislamiento. Comienza en comunidad —a través de conversaciones valientes, vulnerabilidad compartida y la creación intencional de espacios donde todas y todos puedan pertenecer. A través de la Global Fellows Network, las y los fellows continúan explorando cómo la pertenencia y la sanación no son ideales abstractos, sino prácticas activas que moldean sistemas, culturas y futuros colectivos.

Fellows en Estados Unidos se Unen Para Conversaciones de Sanación Sobre Pertenencia, Coraje y Transformación Comunitaria

Como parte de las conversaciones globales de la Global Fellows Network de WKKF sobre pertenencia, sanación y transformación, las y los fellows de todo Estados Unidos —representando diferentes clases, generaciones, estados y experiencias vividas— se reunieron para reflexionar sobre cómo se manifiesta la sanación racial en sus comunidades.

Si bien el Día Nacional de la Sanación Racial (NDORH por sus siglas en Inglés) proporcionó un momento significativo para reunirse, el diálogo dejó claro que la sanación es un trabajo continuo y relacional que se desarrolla en aulas, salas de juntas, espacios comunitarios, instituciones religiosas y alrededor de mesas familiares en todo el país.

Para muchas y muchos fellows, la conversación comenzó con la pertenencia. La sanación se fundamentaba en la creación de entornos intencionales donde las personas se sienten vistas, escuchadas y valoradas. Crear espacios de pertenencia, reflexionaron las y los fellows, es a menudo el primer paso hacia una transformación significativa.

La sanación en estas conversaciones no fue enmarcada como pasiva o abstracta. Fue descrita como una práctica diaria —cultivar empatía, fomentar el diálogo valiente, reformular políticas y construir entornos donde la pertenencia no sea condicional. Las y los fellows enfatizaron la importancia de crear espacios para compartir nuestra humanidad, escuchar profundamente y estar plenamente presentes unas y otros con las y los demás, especialmente en tiempos que se sienten difíciles y complejos.

En todo Estados Unidos, las y los fellows están modelando cómo puede verse la sanación racial en acción: creando espacios valientes para el diálogo, desafiando sistemas, siendo mentoras a través de generaciones y reinventando instituciones para que reflejen la plenitud de las voces comunitarias. También reflexionaron sobre su propia autonomía y liderazgo en la creación intencional de estos espacios —no esperando permiso, sino reconociendo su responsabilidad de liderar con coraje y compasión.

El encuentro reafirmó una verdad poderosa: la transformación comienza con la pertenencia. Cuando las personas sienten que importan —cuando sus identidades, historias y perspectivas son honradas— la sanación se vuelve posible. Y cuando la sanación se vuelve colectiva e inclusiva, las comunidades comienzan a cambiar.

A través de la Global Fellows Network, estas conversaciones continúan —conectando líderes a través de estados, sectores y generaciones en el trabajo compartido por la niñez y las familias trabajadoras.

Fellows de América Latina y el Caribe Reflexionan y Comparten Prácticas Cotidianas para la Sanación Racial

En enero, las y los fellows de América Latina y el Caribe se unieron a las conversaciones de la Global Fellows Network conmemorando el 10° Día Nacional de la Sanación Racial. Si bien la conmemoración se originó en Estados Unidos, las reflexiones que surgieron de nuestra región dejaron claro algo: la sanación racial no se limita a un solo día o geografía. Se vive, se cuestiona y se reconstruye diariamente dentro de nuestras comunidades.

Para Jaqueline Soares (KWETU), historiadora negra y educadora del Nordeste de Brasil, la sanación racial comienza en el aula. «No nacemos negros; nos volvemos negros», reflexionó, describiendo cómo las estructuras sociales imponen distinciones raciales con el tiempo. En un país moldeado por la mayor esclavización forzada de personas africanas en las Américas, Jaqueline centra las historias de africanos/as esclavizados/as, pueblos indígenas y mujeres en su enseñanza. Se nombra a sí misma no solo como profesora de historia, sino como educadora antirracista. En Brasil, nos recuerda, la sanación debe ir acompañada de acción y políticas públicas de reparación —como las cuotas raciales— porque confrontar el racismo significa rechazar el mito de que pertenece al pasado.

En México, Marco Poot Cahun (LASPAU), un fellow maya de Quintana Roo, recurre al humor y al monólogo de comedia en maya como un camino hacia la sanación. La risa se convierte en un puente. Ver a las audiencias conectar, reflexionar y recuperar la alegría le da esperanza de que la sanación es posible. Compartió que cuando el desánimo apaga su llama interior, regresar a los espacios de diálogo dentro de la GFN lo reaviva.

En Bolivia, Wilma Durán (LASPAU) trabaja junto a la comunidad Guaraní, utilizando la narración de historias como forma de liberación. Cuando las personas indígenas que han soportado la explotación narran sus propias historias y sus voces circulan a través de libros y publicaciones, recuperan dignidad y capacidad de acción. Como dice Wilma, estas historias resguardan «la reserva moral de nuestra humanidad.»

En toda América Latina y el Caribe, la sanación racial emerge como memoria recuperada, identidad afirmada, política exigida, risa compartida e historias contadas. Es tanto personal como colectiva —una práctica diaria de restaurar la plenitud y construir poder para un futuro más justo.